Descripción
Lleva una hora en seis centímetros, acostada boca arriba porque así la monitorean.
El dolor se le concentra en la espalda baja y entre contracciones ya no logra soltarse. Quiere pujar ella misma cuando llegue el momento.
En esa sala el cuerpo de la madre no es un espectador. La pelvis se mueve, el sacro necesita espacio, la pared abdominal participa en el pujo y el suelo pélvico tiene que saber soltarse. Cuando la postura bloquea esos movimientos y el dolor no se acompaña, el trabajo de parto se vuelve más largo y más difícil de sostener.
Karen Palma, fisioterapeuta mexicana, cofundadora de FisioFem y docente en la Universidad del Valle de México, que acompaña a sus propias pacientes en el parto, te lleva desde el último trimestre hasta el alumbramiento, con lo que la fisioterapia puede ofrecer en cada fase, siempre dentro del equipo que atiende a la mujer.









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