Descripción
Ante casi cualquier escape de orina, la indicación que más se repite es la misma: fortalecer el suelo pélvico. Funciona en algunos casos. En otros no cambia nada. Y en un grupo de pacientes empeora justo lo que se quería corregir.
La diferencia no está en la técnica sino en el diagnóstico. No es lo mismo una pérdida por esfuerzo que una por urgencia, ni una vejiga que se contrae cuando no debe que un esfínter que no cierra. Tratar las tres con la misma receta es la forma más común de no resolver ninguna.
Este curso entrega el criterio para distinguirlas. Y lo hace con una herramienta sencilla que casi nadie sabe leer a fondo: el registro de lo que la paciente orina, bebe y siente durante tres días.











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